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La conquista del narco es la misma
Ricardo Robles.
Ricardo Robles es un sacerdote jesuita que trabaja en la Sierra Tarahumara desde 1964. Es coautor del libro El rostro indio de Dios. Tiene 71 años. Fue asesor del EZLN en los Diálogos de San Andrés. Ha acompañado al Congreso Nacional Indígena desde su fundación. Es uno de los conocedores más profundos de la problemática indígena en México. Sus amigos le llaman Ronco.
Los rarámuri son los indígenas de la Sierra Tarahumara en el norte de México, desde hace siglos despojados, explotados y acorralados por la conquista mexicana del Norte y la conquista estadounidense del Oeste. También llamados tarahumaras, Antonin Artaud escribió Un voyage au pays des Tarahumaras sobre su extraño viaje a aquellas tierras.
Ocuparnos de esos mundos que son hoy la parte más grande del planeta global, esos que también determinan con fuerzas y modos muy diversos las presentes mareas de la historia, esos que aquí huyen hacia la economía del narco y en África huyen hacia el espejismo “Europa” en las balsas y las pateras en las cuales se muere la mitad de los “navegantes” (mientras los que llegan y se quedan están cambiando a Europa y siendo cambiados ellos mismos en formas no previstas ni sospechadas por ninguno), me parece que es ocuparnos de la inmensidad del Mundo real, que envuelve y arrastra y pone en su lugar, aunque no lo sepamos, a nuestras querellas políticas casi domésticas.
Algo de esto quería decir y tocar, según entiendo, el tan llevado y traído Antonio Gramsci en la serenidad y la angustia de sus Cuadernos de la cárcel. – A.G.
La reciente matanza en Creel, Chihuahua, nos hace repensar qué hay detrás, qué no vemos. Sí, hay complicidades, corrupciones, podredumbre… pero parece que más detrás hay más. La percepción rarámuri del fenómeno nos ayuda a tocar fondo.
Desde hace tiempo, pero especialmente en los meses recientes, un grupo de amigas y amigos hemos buscado comprender mejor lo que en la sierra Tarahumara significa la cada vez más extendida presencia del narco. Es la narcosiembra, que en algunas regiones lleva ya cuatro generaciones de narcocultivadores y ha hecho de esta actividad un modo de vida ordinario, casi el único ya. Pero es también el narcoacarreo, la narcolucha por el control de territorios, la narcocorrupción generalizada, las narcoelecciones compradas, los narcolavaderos del dinero abundante y son también el narcomenudeo y el narcoconsumo.
Resulta evidente además que quienes se ven implicados o se van adentrando en cualquiera de estos aspectos del fenómeno narco, encuentran bienes en él, ingresos –por ejemplo– ante la depauperación a que van siendo sometidos por las economías de explotación salvaje, o de libre mercado, como también se dice.
Ven soluciones en esta actividad del narco y no les queda una amplia gama de opciones para elegir mejor. Ven males también, pero les parecen menores, como resulta ser el riesgo de la vida para los migrantes del desierto.
Todo esto enmaraña una madeja de economía, política, infraestructura regional, principios normativos y valores propios del narco –una cultura quizá– que penetra en diversos grados, paulatinamente, a todos los niveles sociales. Se trata en realidad de una “conquista” con su oro de por medio, su despotismo, sus esclavitudes… con su guerra y todo.
Me lo hizo ver un rarámuri en una plática simple. Preguntó qué es lo novedoso que vemos en el narco, cuando es lo mismo de siempre desde hace cinco siglos. Es otra actividad en la que se presiona y obliga a trabajar a los indígenas, pero es lo mismo. Igual fueron las minas, dijo –palabras más, palabras menos–, igual hubo violencias y crímenes, igual hubo muertes, igual hubo enriquecidos y pobres y en todo nos dejaron la peor parte. Igual fue la invasión de nuestros territorios, igual el saqueo de nuestros bosques, igual va siendo el turismo que hasta nuestra agua se la queda, igual están regresando las mineras. Igual un día trajeron las siembras de mariguana y de amapola. Para nosotros es la misma cosa, así son los invasores, pero a la mejor para ustedes resulta novedad.
Podríamos matizar sus afirmaciones, encontrar niveles y grados en ellas, pero no son rebatibles. Su lógica brota desde la consistencia de abajo y es contundente.
Quizá la única novedad verdadera es que la sangre nos está salpicando de cerca a todos, o que todos estamos siendo conquistados, tiranizados, sometidos, y que los conquistadores son cada vez menos y vienen por todo. Es cuestión de engañar con cuentas alegres y cuentas de vidrio, con espots por ejemplo, para timar y arrebatarlo todo.
En la Tarahumara no hay petróleo, pero de él podría decirse lo mismo que se dice del narco. Sólo que las leyes ya se hicieron y quieren refinarse hoy para los conquistadores del petróleo y no parece conveniente hacerlas en el caso del narco, se arruinaría el negocio y se destaparía el infierno. Justamente en eso andamos ahora. Vaya coincidencia.
Y las mineras insolentes, impunes, tramposas y envenenadoras de la vida, ¿por qué andan tan protegidas como los sicarios a quienes se despeja el campo para que hagan su jale de muerte? ¿Por qué así andan los talamontes y los depredadores de manglares y los urbanizadores de terrenos biodiversos o inundables, o los secuestradores uniformados?
No sólo el narco está matando, su único agravante es al fin convencional, lo anda haciendo sin respaldo legal.
Así va avanzando la guerra del narco, armada a morir, pero sólo es una faceta de la actual conquista de México, y de la del mundo según se pretende.
Sobre los pueblos indios es la misma guerra, la historia vuelve sobre sus propias huellas, las rebeldías se crecen por el mundo, las potencias derrochan, el hambre aumenta, se despedaza el equilibrio frágil de la naturaleza… Nuevamente, sin que sepamos cuándo ni cómo, la presión superará al recipiente que la usa, la ambición global reventará en las manos de sus engendradores. Así ha caminado la historia, y así se va enrumbando.

Nunca esta de mas tener una pequeña coleccion a la mano de imagenes con la ya clasica leyenda de Owned para los fines que el interesado pueda tener
recordemos que la palabra owned es utilizada por los gringos cuando alguien es atrapado haciendo algo raro, que no debia, cuando le pasa algo muy cagado a alguien, o como comunmente decimos, “te atrapamos con las manos en la masa”















































































Calor? cual calor?











Por “hai” dicen que es exclusivo para bakunos(spelling fail, jeje)

Solo me queda decir “AUCH” (jajajajajaja)*(jajajajajaja)












Los Grilleros