Por Tiburonxx

Celos, avaricia, codicia, ambición , traición, lealtad, confianza, enajenación, obsesión, discriminación, egoísmo, envidia, competencia, explotación, consumismo, espontaneidad, creatividad, imaginación, solidaridad, relaciones de dependencia, chantaje, oportunismo, miedo al éxito, miedo a ser feliz. Sí, la serie Bob Esponja adereza increíblemente bien todo lo mencionado y se redondea con la capacidad expresiva del arte animado.

Bob te puede salvar de todo mal; te apoyará, te cuidará, creerá en ti y no podrá dudar de nadie que se diga bueno. No le importará estar mal pagado con tal de ser siempre el empleado del mes haciendo cangreburgers (todo lo contrario a Don Cangrejo, su avaro desconfiado y mañoso patrón); a Bob difícilmente lo podrán corromper, aunque una vez ya fue corrompido: cierto día, Calamardo tuvo que darle a Bob hasta su casa para que éste rompiera una promesa intrascendente. Sin embargo, pese a sus “humanas” caídas, es muy limpio y limpia su mundo. Quizá por eso es una esponja.

Cuando pienso que este mundo está al revés, recuerdo el episodio de “Ciudad Calamardo”: un día Calamardo se entera que hay una villa donde todo promete ser ideal, así que acude de inmediato y le dice a los porteros de la villa amurallada: “¡Vine por la felicidad y me mudaré de inmediato!”. Ya adentro y totalmente instalado, fascinado contempla la perfección del lugar, pues todos son físicamente como él, a todos les gustan las mismas cosas; se duermen a la misma hora, los supermercados venden todo lo que un calamar puede comer, pero al paso del tiempo Calamardo empieza a aburrirse de “tanto paraíso”, hasta que un día se le ocurre divertirse con una aspiradora; todos lo reprimen y lo señalan diciéndole tonto (tal como él siempre juzga a Bob). Finalmente, huye de la villa gritando: “¡Que viva la libertad!”.

En el episodio “El dinero habla”, el explotador y avaro empresario Don Cangrejo, habla con su dinero en un delirio, a través de los personajes grabados en los billetes y monedas. La plática se torna tensa hasta que todo su dinero le grita: “¡Gástanos, para eso somos!”. Un billete le reclama que lleva ocho años encerrado y que quiere ser gastado comprando un vestido de princesita; los demás dineros empiezan a hacer mas escándalo y Don Cangrejo al final cede y comienza por gastar un poco de dinero, empezando por adquirir el vestido de princesita.

En “Expulsado”, se puede ver toda una escena de celos y reconciliaciones que podría analizar un terapeuta: la mascota de Bob lo abandona, Gary se ha ido a vivir con Patricio y la codependencia emocional, el sentido de pertenencia del otro, el destrozo interior por la infidelidad, la búsqueda desesperada por llenar el hueco vacío y la desesperación porque el ser amado regrese hacen que Bob se doblegue y le diga a Gary —delante de Patricio—, llorando y tirado en el suelo: “¡Estoy hundido sin ti!”. Incluso le ofrece que si vuelve, la única regla en su relación será que no haya reglas (¡sopas!). Patricio comenta: “Qué patético”. Finalmente Gary regresa con Bob y ambos se alejan caminando muy felices. Patricio, abatido, le grita a Gary: “¡Creí que teníamos algo especial!”.

Las frases de Bob y compañía

Plankton: “Sólo la gente agresiva conquista al mundo.”
Bob: “Bueno, pero ¿qué tal la gente agresivamente buena?”

Patricio: “He inventado un universo paralelo.”
Bob: “Ése es un espejo y ya fue inventado.”
Patricio: “¡Alguien se está robando mis ideas!”
Bob (adentro del espejo, en el universo paralelo): “A mí me parece una idea bastante buena.”

Cierto día Patricio está investigando quién perturbó a la ostra gigante; pasado un tiempo, la policía le informa que el principal sospechoso es él, a lo que éste responde: “Soy la única persona de quien no había sospechado. ¡Todo el tiempo me estuve buscando a mí!”.
Plankton: “Mi diabólico y extremadamente rebuscado plan funcionó. ¡Debí haberme convertido en político!”
Bob (hablándole a una peluca): “Sólo quiero que sepas que a pesar de que hace sólo algunos días no sabía que existías, ahora no me imagino mi vida sin ti.”
Mantarraya: “Lo único en que soy bueno es siendo malo.”