You are currently browsing the tag archive for the ‘amor’ tag.

Por dAVo

¿Y el ser a dicto a ti no cuenta?
Solo pensar en lo que estarás haciendo en este momento
Si piensas en mí
Como yo en ti
Me vuelve loco
Yo que tanto me reí de los estúpidos enamorados
Yo que tanto renegué del amor y los sentimientos
Heme aquí
Suplicando por tu amor
Pintando paredes con tu nombre
Pensando que tal vez los leas al pasar
Pero el vidrio polarizado de papa no te dejara observar

Lo que he plasmado para ti.

Por Zaza Warrior

Me miraste a lo ojos, pude descubrir el rencor durante años guardado, todos los reproches que guardabas, las dudas que por las noches no te dejaban dormir, los insultos que gritaste en la cabeza en cada una de nuestras peleas.

Esa noche comenzó como cualquier otra, ambos sentados en el viejo sofá que encontramos en la calle, veíamos esa serie que nos hacia reír a carcajadas cuando nos conocimos, pero que ahora veíamos por costumbre, a lo mucho una pequeña mueca sacaba de tus labios.
Lo dije mientras la chica enseñaba su trasero al pobre anciano, igual que cada capitulo, lo escupí como un gargajo que tuviera atorado en la garganta.
No hiciste ningún movimiento, te quedaste mudo, sin moverte, de pronto fue como si fueras de piedra, una estatua inerte a un lado mío, sin corazón, sin coraje, sin dolor. En ese momento te desprecié, me diste asco, te odié y justifiqué mis acciones. Tomaste el control y apagaste la tele, nos quedamos a oscuras. Pasaron los minutos lentamente, me parecía que llevábamos horas así, días, toda una vida.
Cerré los ojos y me puse de pie, un jalón violento de mi mano me hizo perder el control y caí de nuevo al sofá, te abalanzaste sobre mi, me besaste a fuerza, metiste con violencia tu lengua en mi boca, trataba de quitarte de encima pero era imposible, tus manos me sumieron en el sillón con una fuerza que no te conocía. Me rompiste el escote de la blusa al tratar de tomar mis tetas, yo te gritaba groserías y ofensas y tu solo me manoseabas. Me quitaste los calzones por debajo de la falda, te abriste el cierre y te sacaste el pito, me abriste de piernas y te descuidaste un momento, fue cuando te pude morder la oreja, lo hice tan fuerte que un sabor salado invadió mi boca, te hice sangrar, aullaste de dolor y me diste un golpe tan brutal que me hizo caer el suelo con el labio reventado.
Tirada en el piso, con los ojos vidriosos murmure casi para mi – perdón -, te sentaste en el sofá y pude ver como tu pene comenzaba a ponerse flácido. Me miraste directo a los ojos y fue cuando me di cuenta de todo el sufrimiento y el odio que sentías. Me puse de pie, aun con la mano en el labio. Me pare frente a ti y lo solte -me voy-. Te aferraste a mi, con tus manos rodeaste mi trasero, tu cabeza en mi pubis, y comenzaste a llorar, me di cuenta porque pude sentir la humedad hasta mi ropa interior; – me voy- repetí, me empujaste con fuerza y de nuevo caí al suelo, esta vez mis nalgas resonaron con fuerza en el piso de madera; comencé a llorar, te amaba, demasiado, pero ya no te soportaba, me asfixiaba tu cercanía, la casa, tu amor.
Te levantaste, caminaste hacia mi tan decidido, tan enojado que tuve miedo, por primera vez en mi vida tuve miedo, pensé que me pegarías; te arrodillaste a un lado mío, tomaste mi rostro con delicadeza, me susurraste al oído la cruel sentencia de mi castigo y una vez más empujaste mi cabeza con tanta fuerza que el golpe me embruteció durante minutos, te montaste encima mío, me terminaste de romper la blusa, me lamias las tetas con furia, con coraje, me lastimabas, tu pito comenzó a ponerse duro de nuevo, lo sentía mientras me frotabas las piernas con él, intente darte una patada en los webos, pero falle, seguía aturdida, me penetraste con furia, me dolía, yo no estaba lubricada, te diste cuenta y te saliste de mi. Te pusiste de pie, me levantaste con ternura y me llevaste hasta la recamara, a nuestra cama. Me terminaste de quitar la blusa rota, la falda y te desvestiste, te recostaste junto a mi, yo solo lloraba, con el dedo meñique comenzaste a juguetear con mis bellos púbicos, me hacías cosquillas, me comenzaste a lamer las tetas con cuidado, rozandome el pezón, justo como sabias que me volvía loca, tu dedo meñique comenzó a acariciar mi clítoris y toda mi vulva, me excité.
Te montaste encima mío nuevamente y me penetraste, esta vez diferente, con pasión, con ese ritmo de cadera que tantos orgasmos me había provocado en el pasado. Disfrute cada minuto de esa cogida, cada embestida de tu verga dura, tu sudor caía sobre mi cara, sabia salado, te bese el cuello, te lamí las orejas, te arañe la espalda. Cuando creíste inminente tu explosión detuviste tu movimiento, nunca te gusto terminar antes que yo, te saliste con mucho cuidado de mi, tu cabeza fue bajando lentamente, tu lengua fue dejando un camino de baba desde mi cuello hasta mi pubis, cuando sentí tu lengua húmeda en mi clítoris me estremecí, hacia tanto que no lo hacías, casi había olvidado lo bueno que eras. Con pocos movimientos tuyos estaba lista para venirme, te diste cuenta y te apresuraste a penetrarme de nuevo, siempre tuviste la idea de que terminar juntos era un acto de amor, y así fue, terminamos al mismo tiempo, un orgasmos tan fuerte y tan placentero como pocos habíamos tenido, solo que este tenia el sabor agridulce de la despedida, tu cuerpo cayó pesadamente sobre el mío, parecías muerto, por un momento dude de si aun vivías, solo tu respiración dificultosa me decía lo contrario, después de unos minutos me susurraste algo, muy bajito, casi inaudible, después caíste dormido.
Me dolió, pensé que tu orgullo, que tu amor propio, que tu dignidad, no te permitirían decir esas palabras, no fue así – no te vayas- fue lo ultimo que escuche de ti. Con cuidado te hice rodar a un lado de la cama, me puse de pie, me metí a la ducha muy a pesar mío, quería llevarme en la piel tu olor, quería guardar lo mas que se pudiera las huellas y el recuerdo de nuestro ultimo encuentro, pero salir en taxi a esas horas oliendo a sexo no era lo mas inteligente, me bañe rápido, me vestí sin hacer ruido, a oscuras, mis cosas ya estaban listas, al salir tropecé que la mesita donde poníamos las llaves, como muchas otras veces, por un momento pensé que te había despertado, pero el silencio que reinaba en la casa me dijo que seguías dormido.
Salí sin mirar atrás, tal vez no pudiera hacerlo si me detenía a pensar en cada recuerdo que dejaba. Afuera, caminé hasta la esquina, tome un taxi de sitio, le di la dirección de mi hermana, no me quería ir con él directamente, aun sentía que te estaba traicionando. No pude evitar llorar todo el trayecto – esta bien señito- me preguntó el taxista, solo atine a mover la cabeza afirmativamente, el resto del camino siguió en silencio. Al llegar al departamento de mi hermana, ella ya estaba esperandome en la puerta, se podía ver su cara de preocupación, pagué al taxista -no tengo cambio señito- me dijo mirandome las tetas cuando me bajaba del taxi -quedece con el cambio-, tome mi pequeña maleta, (en que poco espacio cabían los últimos años de mi vida), Me abracé a mi hermana y lloré, me sentía mal, me sentía herida, no habías hecho nada para detenerme, no me dijiste que me amabas, no me prohibiste que saliera de la casa, -no te vayas- fue lo único que dijiste y te quedaste dormido.
Mi hermana trato de consolarme, pero era imposible, le dije que quería estar sola, entramos, ella quería conversar pero inmediatamente me encerré en la recamara de mi sobrina, puse el seguro y me tire en la cama, afortunadamente la niña estaba de vacaciones en casa de su padre. No sé a que hora me venció el sueño, estaba amaneciendo. Me desperté en la tarde, el rancio sabor de mi boca me hizo saber que había pasado varias horas dormida. Salí de la habitación, tenia los ojos hinchados, casi no podía ver, no había nadie, fui a la cocina y me hice un café. Me senté en silencio en la mesa, pasaron horas, la luz se fue poco a poco y me quede ahí, sentada en la oscuridad, tenía ganas de salir corriendo, de regresar a casa, decirte que todo había sido un error, que no me quería ir de tu lado, quería besarte, abrazarte, escuchar tu voz, olerte; pero no hice nada, me quede ahí. Cuando el sol se había ocultado por completo, oí la cerradura, era mi hermana, la escuche moviendose por la casa, buscandome seguramente, pero ni siquiera pude abrir la boca para decirle que estaba esperandola petrificada en la cocina, después de buscar en varios cuartos llegó hasta mi, prendió la luz, pude ver su rostro de sorpresa al verme sentada, supongo que con cara de idiota. Se sentó enfrente de mi, jugaba con las llaves y se veía las manos, estaba nerviosa, algo se me encajo en el pecho.
-Esta mañana ha sonado el teléfono, era él-, me dijo esperando una reacción de mi parte, no dije nada -me ha pedido que vaya por lo que restaba de tus cosas-, seguí en completo silencio, ella titubeo antes de seguir, se notaba más nerviosa que al principio y eso que sentía en el corazón se encajaba aún más, -cuando llegue la puerta estaba abierta-, me miro, pude leer en sus ojos que las cosas se estaban yendo a la fregada, – estaba en la recamara, acostado…- se detuvo, me miro, con la mirada le pedí que siguiera, -pensé que estaba dormido, me senté a un lado de él y fue cuando le toque el brazo que me di cuenta...-, me miro con los ojos lloroso y no pude evitar comenzar a llorar también, pero no moví un ápice de mi persona, -…estaba muerto-, mis ojos se nublaron por completo, seguí inmóvil – he tenido que llamar a su madre- la voz se le terminó por quebrar, ella también lloraba, -me ha dicho que será ella la que se encargue de todo, no quiere tramites engorrosos, es claro que ha sido el mismo, a ti no te quiere ver, ni siquiera volver a saber de ti, no quiere que te presentes al funeral, ni siquiera me ha dicho donde planea enterrarlo-, “en el Sagrado Corazón” pensé, “donde esta su abuelo”, pero no dije nada, seguí llorando en silencio, ella intento decirme algo, pero se contuvo, estuvo unos minutos en silencio también, pero el peso era demasiado, no se podía respirar en aquella habitación, que cada vez se hacia más pequeña.
Se puso de pie, y dio media vuelta, pero antes de salir se detuvo, saco algo de la bolsa de su pantalón, -encontré esto a su lado, no he dicho a su madre, aunque no lleva nombre, imagino que es para ti- puso el sobre en la mesa y se fue a su recamara, pude escuchar cuando ponía el seguro. Estuve inmóvil durante lo que me parecieron horas, llorando en silencio, no me atrevía a tomar aquel sobre. Después de mirarlo por horas, lo tome, me lo llevo al rostro, quería sentir tu piel, pero era solo un pedazo de papel; no sé si fue mi imaginación o mi deseo, pero me pareció reconocer tu olor en el sobre, por fin me decidí a abrirlo, las lineas eran cortas, claras, eran para mi.

“Esta noche he sentido el fuerte deseo de atarte a la cama y no dejarte partir, de obligarte a permanecer a mi lado, he querido hacerte cumplir la promesa que me hiciste de amarme por siempre, he querido decirte cuanto te amo y te necesito, pero no he tenido el valor, el miedo me ha paralizado incluso al escuchar como te preparas para partir, ni siquiera ese ultimo obstáculo que fue al salir me ha dado el valor necesario para ponerme de pie y detenerte, te amo, pero he comprendido que hay historias que comienzan contigo y terminan sin ti, lo he comprendido bien, pero no lo acepto, no quiero seguir viviendo esta historia sin tu presencia… se feliz”
Ahora que termino de leer la carta por décima u onceava vez, no sé que hacer con ella, no sé que hacer conmigo, no sé que hacer con este amor, tampoco quiero vivir mi historia sin ti.

Por: dAVo

Tus besos son como las papitas fritas

Te lo he dicho una y mil veces

Cuando pruebo tus labios no puedo parar

Siento la necesidad de estar pegado a ti

A tu boca


Probar de ese veneno al cual soy adicto

Engancharme, una y otra vez

Fascinado de su textura

Sin importar que a nuestro alrededor estén cien gentes

Observándonos, y algunos tachándonos de obscenos

Estar tatuado a ti

Abrazarte, sentirte.


Sin pensar en nada más.


Deseando que me permitas ser tu caballero

Ese que te proteja de los ojos morbosos del antro

Que te cuide y vele tu sueño en tardes lluviosas

Después de hacerte el amor.

Que envejezca contigo, a tu lado

Fortalecernos mutuamente.


Ser uno.

Ser tuyo

Hasta el fin.


Por: dAVo

¿Sabes? Cuando mencione hoy la reciprocidad,

Estuviste de acuerdo, malentendiendo a lo material.

No recuerdo un comentario tuyo, diciendo te extraño, me encantas… whatever.

¿Por que te regodeas en la gula del dolor?

Aún sabiendo que ya no será,

Insistes en aferrarte al pasado

Como si hubiese sido perfecto (no lo fue)

Incluso tus sueños son pesadillas,

Pues ya no esta a tu lado.

¿Dónde esta el amor? ¿Por qué te ha dejado?

Tantos lamentos y tantos momentos

Los ojos están secos, ya no salen mas lagrimas.

¿Como sacar esto que me quema por dentro?

He intentado odiarte, sacarte de la mente,

Buscar otras fuentes, pero no funciona,

Pues vuelves de repente.

También he pensado en irme a cualquier parte,

No tengo razón para darte.

Me cruzan ideas raras, bastante extrañas,

A veces no como, no duermo, me mata el silencio,

Ese silencio que me hace dar cuenta que solo estoy solo.

Por eso te busco, por eso te lloro.

Has convertido este ser en un lagarto,

En un lagarto efímero, que a veces es zombie,

Y otras veces no recuerdo.

Patético, amargado, sin ilusión y abandonado.

El tiempo.

Dejar tiempo al tiempo.

Tan simple, tan vacío, tan difícil.

Como olvidar las mentiras, los engaños.

Como olvidar los besos y los abrazos.

Y es que,

Para dejar de sentir, tendría que dejar de vivir.

Y estar sumido en ese silencio tibio que es la muerte.

Donde no hay conciencia, donde no existes.

Y aun ahí te pienso, aun ahí tu estas, intangible, etérea.

Y nos vamos juntos, por todos los tiempos.

Tú estas a mi lado

Por: dAVo

Cuando Pepe, un diseñador grafico de éxito, cansado después de una jornada laboral agotadora, como otra cualquiera, llegó a su casa, nada más ver a su esposa e hija durmiendo, encendió el ordenador.

Allí estaba, una vez más, en el chat al que solía acudir todas las noches .Desde hace dos años.

La vida de Pepe, se resumía en trabajar, y conectarse a Internet. A su hija siempre le veía en la cama, temprano cuando se iba al trabajo, o tarde cuando llegaba de él, dormidos entre peluches que Pepe siempre le compraba cuando iba de viaje de negocios, pero que jamás llego a entregarle con la ilusión de un padre cuando le compra un regalo a su hijo. Su mujer, no tan guapa como hace años, dormía bajo una inmensa cama en la que su menudo cuerpo parecía un granito de arena en una enorme playa. Se había olvidado desde hacía mucho tiempo, de darle un beso en la mejilla cada mañana y cada noche.

Laura y Pepe siempre hablaban. Se pasaban horas y horas de madrugada hablando. Ella sólo tenía 19 años, mientras que Pepe, tenía 29. Los dos chateaban y se escribían continuos e-mails. Durante el día, Pepe se imaginaba cruzarse, cualquier mañana con Laura, pero nunca fue así, o al menos, jamás supo reconocerla si alguna vez llegó a cruzarse en su camino.

Pepe, le contaba sus secretos inconfesables a Laura, le contaba su vida aburrida de diseñador y que ya no quería a su mujer, ni sentía ningún tipo de sentimiento positivo hacía sus hijos. Laura, en cambio, le explicaba que había dejado la universidad, y que no había tenido valor para contárselo a sus padres, y que todas las mañana iba a pasear al parque o algún ciber-café a conectarse a Internet para matar el tiempo, ya que no tenía valor de confesar su secreto.

Pepe, pensaba a menudo en el suicidio, su vida aburrida de aparente diseñador de éxito se había convertido en algo sin importancia, totalmente irrelevante, y su familia, esa familia que parecía no ser la suya, en su peor enemigo. Laura no salía con chicos, pero tampoco con chicas. No supo jamás lo que era un porro, ni lo que era un polvo.

Durante dos años, Pepe y Laura, se pasaron madrugadas enteras expresando sus sentimientos a una pantalla y un par de nicks, que al fin y al cabo, terminaron formando parte de su propia vida.

Una noche, como otra cualquiera, Pepe hizo una pregunta a Laura:

-Laura, ¿tú eres real?

-Sí, claro que lo soy, ¿y tú, Pepe?

- Sí, por supuesto.

-¿Por qué me preguntas eso?

-No sé, es que no te veo, no te toco, no te siento.

- Ya, yo tampoco a ti.

Los dos se quedaron pensativos. Después se despidieron hasta el próximo día.

Cuando Pepe se metió en la cama, intentó imaginar cómo sería Laura, pero no logro hacerse a la idea. Mientras Laura, se lavaba los dientes, antes de dormir, intento imaginar cómo era Pepe, pero tampoco fue capaz de imaginárselo. Los dos, sin saberlo, llegaron a la conclusión de que el otro no era real, porque no podían tan siquiera imaginar como sería aquella persona a la que bajo un nick, habían terminado tratando como verdaderos amigos.

A la noche siguiente, Pepe no habló con Laura, ni Laura con él. Pero los dos volvieron a aparecer en el chat, con diferentes nicks. En ese preciso instante entré yo, escondido bajo un particular nick, dispuesto a contarle mis secretos inconfesables a alguna Laura o algún Pepe.

Pero no logré encontrar a nadie. Al menos a nadie que fuera real.

Psicopatas que han entrado

  • 704,145 dementes

Locos en la camara de electroshocks

tracker

Twitter:

  • Descansa en Paz Carlos Fuentes =(Nuevo post en el Bendito Manicomio14 hours ago
  • Feliz día Maestros!!! Ceci Marín César Arjona El Mtro Joaquín Patricia Ancira Berny Elsie Bazán Mariana Marisol... fb.me/21yED1LchNuevo post en el Bendito Manicomio18 hours ago
  • Si no soy mandilón.... nada más soy hogareño! =PNuevo post en el Bendito Manicomio1 day ago
  • =) Excelente día. Me divertí mucho. Muchas gracias por la invitación =) fb.me/1m9PfHjhlNuevo post en el Bendito Manicomio3 days ago

Escribe tu dirección de correo electrónico para suscribirte a este blog, y recibir notificaciones de nuevos mensajes por correo.

Únete a otros 968 seguidores

 

mayo 2012
L M X J V S D
« abr    
 123456
78910111213
14151617181920
21222324252627
28293031