You are currently browsing the tag archive for the ‘amor’ tag.
Por dAVo
Lo que he plasmado para ti.

Por Zaza Warrior
Me miraste a lo ojos, pude descubrir el rencor durante años guardado, todos los reproches que guardabas, las dudas que por las noches no te dejaban dormir, los insultos que gritaste en la cabeza en cada una de nuestras peleas.
“Esta noche he sentido el fuerte deseo de atarte a la cama y no dejarte partir, de obligarte a permanecer a mi lado, he querido hacerte cumplir la promesa que me hiciste de amarme por siempre, he querido decirte cuanto te amo y te necesito, pero no he tenido el valor, el miedo me ha paralizado incluso al escuchar como te preparas para partir, ni siquiera ese ultimo obstáculo que fue al salir me ha dado el valor necesario para ponerme de pie y detenerte, te amo, pero he comprendido que hay historias que comienzan contigo y terminan sin ti, lo he comprendido bien, pero no lo acepto, no quiero seguir viviendo esta historia sin tu presencia… se feliz”
Ahora que termino de leer la carta por décima u onceava vez, no sé que hacer con ella, no sé que hacer conmigo, no sé que hacer con este amor, tampoco quiero vivir mi historia sin ti.
Tus besos son como las papitas fritas
Te lo he dicho una y mil veces
Cuando pruebo tus labios no puedo parar
Siento la necesidad de estar pegado a ti
A tu boca
Probar de ese veneno al cual soy adicto
Engancharme, una y otra vez
Fascinado de su textura
Sin importar que a nuestro alrededor estén cien gentes
Observándonos, y algunos tachándonos de obscenos
Estar tatuado a ti
Abrazarte, sentirte.
Sin pensar en nada más.
Deseando que me permitas ser tu caballero
Ese que te proteja de los ojos morbosos del antro
Que te cuide y vele tu sueño en tardes lluviosas
Después de hacerte el amor.
Que envejezca contigo, a tu lado
Fortalecernos mutuamente.
Ser uno.
Ser tuyo
Hasta el fin.

¿Sabes? Cuando mencione hoy la reciprocidad,
Estuviste de acuerdo, malentendiendo a lo material.
No recuerdo un comentario tuyo, diciendo te extraño, me encantas… whatever.


¿Por que te regodeas en la gula del dolor?
Aún sabiendo que ya no será,
Insistes en aferrarte al pasado
Como si hubiese sido perfecto (no lo fue)
Incluso tus sueños son pesadillas,
Pues ya no esta a tu lado.
¿Dónde esta el amor? ¿Por qué te ha dejado?
Tantos lamentos y tantos momentos
Los ojos están secos, ya no salen mas lagrimas.
¿Como sacar esto que me quema por dentro?
He intentado odiarte, sacarte de la mente,
Buscar otras fuentes, pero no funciona,
Pues vuelves de repente.
También he pensado en irme a cualquier parte,
No tengo razón para darte.
Me cruzan ideas raras, bastante extrañas,
A veces no como, no duermo, me mata el silencio,
Ese silencio que me hace dar cuenta que solo estoy solo.
Por eso te busco, por eso te lloro.
Has convertido este ser en un lagarto,
En un lagarto efímero, que a veces es zombie,
Y otras veces no recuerdo.
Patético, amargado, sin ilusión y abandonado.
El tiempo.
Dejar tiempo al tiempo.
Tan simple, tan vacío, tan difícil.
Como olvidar las mentiras, los engaños.
Como olvidar los besos y los abrazos.
Y es que,
Para dejar de sentir, tendría que dejar de vivir.
Y estar sumido en ese silencio tibio que es la muerte.
Donde no hay conciencia, donde no existes.
Y aun ahí te pienso, aun ahí tu estas, intangible, etérea.
Y nos vamos juntos, por todos los tiempos.
Tú estas a mi lado
Cuando Pepe, un diseñador grafico de éxito, cansado después de una jornada laboral agotadora, como otra cualquiera, llegó a su casa, nada más ver a su esposa e hija durmiendo, encendió el ordenador.
Allí estaba, una vez más, en el chat al que solía acudir todas las noches .Desde hace dos años.
La vida de Pepe, se resumía en trabajar, y conectarse a Internet. A su hija siempre le veía en la cama, temprano cuando se iba al trabajo, o tarde cuando llegaba de él, dormidos entre peluches que Pepe siempre le compraba cuando iba de viaje de negocios, pero que jamás llego a entregarle con la ilusión de un padre cuando le compra un regalo a su hijo. Su mujer, no tan guapa como hace años, dormía bajo una inmensa cama en la que su menudo cuerpo parecía un granito de arena en una enorme playa. Se había olvidado desde hacía mucho tiempo, de darle un beso en la mejilla cada mañana y cada noche.
Laura y Pepe siempre hablaban. Se pasaban horas y horas de madrugada hablando. Ella sólo tenía 19 años, mientras que Pepe, tenía 29. Los dos chateaban y se escribían continuos e-mails. Durante el día, Pepe se imaginaba cruzarse, cualquier mañana con Laura, pero nunca fue así, o al menos, jamás supo reconocerla si alguna vez llegó a cruzarse en su camino.
Pepe, le contaba sus secretos inconfesables a Laura, le contaba su vida aburrida de diseñador y que ya no quería a su mujer, ni sentía ningún tipo de sentimiento positivo hacía sus hijos. Laura, en cambio, le explicaba que había dejado la universidad, y que no había tenido valor para contárselo a sus padres, y que todas las mañana iba a pasear al parque o algún ciber-café a conectarse a Internet para matar el tiempo, ya que no tenía valor de confesar su secreto.
Pepe, pensaba a menudo en el suicidio, su vida aburrida de aparente diseñador de éxito se había convertido en algo sin importancia, totalmente irrelevante, y su familia, esa familia que parecía no ser la suya, en su peor enemigo. Laura no salía con chicos, pero tampoco con chicas. No supo jamás lo que era un porro, ni lo que era un polvo.
Durante dos años, Pepe y Laura, se pasaron madrugadas enteras expresando sus sentimientos a una pantalla y un par de nicks, que al fin y al cabo, terminaron formando parte de su propia vida.
Una noche, como otra cualquiera, Pepe hizo una pregunta a Laura:
-Laura, ¿tú eres real?
-Sí, claro que lo soy, ¿y tú, Pepe?
- Sí, por supuesto.
-¿Por qué me preguntas eso?
-No sé, es que no te veo, no te toco, no te siento.
- Ya, yo tampoco a ti.
Los dos se quedaron pensativos. Después se despidieron hasta el próximo día.
Cuando Pepe se metió en la cama, intentó imaginar cómo sería Laura, pero no logro hacerse a la idea. Mientras Laura, se lavaba los dientes, antes de dormir, intento imaginar cómo era Pepe, pero tampoco fue capaz de imaginárselo. Los dos, sin saberlo, llegaron a la conclusión de que el otro no era real, porque no podían tan siquiera imaginar como sería aquella persona a la que bajo un nick, habían terminado tratando como verdaderos amigos.
A la noche siguiente, Pepe no habló con Laura, ni Laura con él. Pero los dos volvieron a aparecer en el chat, con diferentes nicks. En ese preciso instante entré yo, escondido bajo un particular nick, dispuesto a contarle mis secretos inconfesables a alguna Laura o algún Pepe.
Pero no logré encontrar a nadie. Al menos a nadie que fuera real.



Los Grilleros