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Por Rodrigo Solís.
El reencuentro
“No creo que los amigos sean necesariamente la gente que más te gusta, son meramente la gente que estuvo allí primero.”
- Peter Alexander Ustinov
Vivir por más de un lustro en una ciudad pequeñita y amurallada, que en realidad es un pueblo, y añadirle a ello que uno es ermitaño, tiene sus inconvenientes cuando regresas a la ciudad que te vio nacer, en especial cuando ésta se ha convertido de la noche a la mañana en una gran urbe cosmopolita, pujante y en desarrollo, como dirían las personas que la gobiernan y asfaltan de punta a punta.
-Señor, ¿me presta sus llaves? –me dice el valet con el rostro contrariado al abordar el coche de mamá y descubrir que no tiene las llaves puestas.
La cara se me pone como un tomate. Qué vergüenza, pienso mientras meto la mano en el bolsillo de mis pantalones. Le entrego las llaves al joven disfrazado de crupier de casino de poca monta y entro al restaurante.
-¿Aquí es la fiesta de generación del Instituto Patria? –le pregunto a una jovencita parada detrás de un podio de madera que mira distraída una carta.
-La mesa del fondo, señor.
Dos de dos. Es un hecho irrefutable: soy un señor. Camino con pasos lentos y temerosos intentando descubrir rostros familiares en alguna de las mesas. Un terror hondo me invade al abordarme la idea de que tal vez haya pasado de largo la mesa donde están sentados esos amigos que no veo desde hace casi una década, todo por culpa de mi miopía y/o (posibilidad que me da escalofríos) por no reconocerlos gracias a las arrugas y los kilos en cachetes, papada y vientre que suelen acompañar a las personas casadas y con hijos al llegar a la frontera de los treinta años.
Mi terror se desvanece cuando una chica que no alcanzo a reconocer a la distancia agita la mano en el aire.
-¡Monono! –me llama desde su mesa.
Nadie me decía así desde la preparatoria. Sonrío. En realidad, finjo una enorme sonrisa mientras me aproximo a la mesa. El miedo vuelve a apoderase de mis pasos. ¿Reconoceré a todos? La idea es ridícula, en diez años la gente no puede cambiar tanto de aspecto.
De reojo miro a todas las personas sentadas en la mesa mientras pienso la estrategia a seguir. Le diré hola a todos, efusivamente, nada de nombres, así no será evidente si no reconozco algún rostro. “Hola Angélica, hola Andrés, hola Carolina, hola…”. Mi estrategia ha fallado. He comenzado a recitar los nombres de todos mis ex compañeros de preparatoria cada que los beso o estrecho sus manos. Claro, excepto el de una persona. La última chica que me falta por saludar de la mesa. Mientras me acerco a ella, su cara se me hace tremendamente familiar, sin embargo (cosa que me empapa de sudor frío la espalda), no recuerdo quién es, no logro descifrar sus rasgos, conectarlos con algún recuerdo del pasado, no puedo, sus facciones en realidad no son facciones porque su rostro está ausente de facciones; su cara es larga y plastilizada (si es que ese adjetivo existe) como la de una credencial de elector.
-Hola Rodrigo –me saluda de beso en la mejilla.
-Hola –le digo hola y en mi mente aparecen un millón de nombres propios pero ninguno que encaje con ese rostro-. Qué bárbara, qué cambiada estás –improviso, y desde luego, eso es un error porque ella me mira con recelo, así que a la desesperada agrego:- te ves guapísima.
La mujer cara de credencial de elector llena sus ojos de desprecio y yo sólo atino a sonreírle como un perfecto imbécil y le digo que está irreconocible (cosa que es mentira porque sigo sin saber quién es) y trato de justificarme agregando que no la reconocí porque ahora luce espectacular. Grave error, me mira con atizado odio porque mis palabras, ahora que lo pienso, más que un piropo vienen a ser un insulto, o mejor dicho, una confesión involuntaria tardía de que yo pensé durante muchos años, secretamente en la preparatoria, que ella era horrible.
-No te preocupes, yo tampoco la reconocí –me dice al oído Daniel, uno de mis mejores amigos de la preparatoria.
Daniel y yo nos ponemos al corriente de nuestras vidas, cosa que, tristemente, nos llevó menos de dos minutos, reloj en mano. Se crea un silencio incómodo. Intercambiamos números de celular aunque sabemos perfectamente que no nos llamaremos nunca.
-Anotado, aunque nunca nos llamemos –le digo a Daniel haciéndole un guiño cómplice.
-¿Cómo? –pregunta Daniel consternado-. Ahora regreso, voy al baño.
Daniel se marcha al baño y cuando regresa se sienta en el otro extremo de la mesa.
-¿Me veo gorda? –me pregunta Samanta.
-No, no, eh… no –balbuceo monosílabos e intento desviar la mirada de Samanta, aquella adolescente flaca como un palillo que ahora luce tan gorda como una morsa embarazada.
-Sabes, bajé veinte kilos –me confiesa Samanta con un toque de coquetería.
-Felicidades –digo, en realidad sin saber muy bien qué decir-. Dicen que bajar de peso luego del embarazo es muy difícil.
-No tengo hijos –dice Samanta y se levanta furiosa de la mesa.
Pido un vodka y decido que la mejor opción es emborracharme y quedarme callado.
-Monono, ven aquí –me llama Lorena.
Me siento a un lado de Lorena y a los cinco minutos estoy en medio de una plática de Babyshowers y mirando fotografías de los hijos de Carolina, Analía y Lorena. Me preguntan si estoy casado y les respondo que no. Me preguntan si tengo novia y les respondo que no. Me preguntan que cuándo pienso casarme y les digo que no creo en el matrimonio porque nosotros los hombres somos muy calenturientos y en la primera oportunidad (casados o no, comprometidos o no, con novia o sin novia) salimos babeando tras la primera mujer que nos abra o no las piernas. Todos se horrorizan y como he bebido dos vodkas en menos de cinco minutos me tomo la libertad de decirles que la monogamia no existe, que todos, hombres y mujeres, tarde o temprano terminamos engañando y haciendo sufrir a nuestras parejas e hijos. Se hace un silencio incómodo y me excuso para ir la baño. Al regresar mi silla ha desaparecido.
-Rodrigo, qué gustazo verte, mi hermano –me saluda Rogelio con un efusivo abrazo-. No te había visto, Tania me acaba de platicar que eres escritor.
En el acto saco de su error a Rogelio. Como Rogelio era uno de mis mejores amigos desde sexto año de primaria (y como también me he tomado otros dos vodkas en menos de cinco minutos) le confieso con el corazón en una mano que me dedico a la escritura no por pasión a las letras sino porque no tengo otra opción, es decir, soy un completo inútil y un peligro para la sociedad desempeñando cualquier oficio fuera de una hoja en blanco. Rogelio se ríe porque cree que estoy bromeando. Le digo que no sea ría, que mis palabras son verdaderas, que me titulé de la licenciatura en administración de empresas pero que si me dieran la responsabilidad de administrar una empresa la quebraría antes de la primera quincena. Rogelio vuelve a reír y me palmotea la espalda. Dice que soy muy ocurrente. En eso Saúl se una a la conversación y me pregunta qué tan redituable es tener un blog.
-Muy redituable –miento.
Miento porque el papá de Saúl fue quién me contrató en uno de los corporativos más importantes de la ciudad hace muchos años.
-¿Qué tan redituable? –pregunta Saúl.
-Como no tienes idea –vuelvo a mentir.
No quiero que Saúl le cuente a su papá que yo dejé el maravilloso trabajo redituable que tenía por culpa de un oficio que me tiene hundido en la más apremiante de las miserias.
-Francamente no entiendo cómo funciono un blog –dice Saúl-, digo, no me explico cómo le haces para cobrarle a esas personas que te leen gratis todos los días.
-Olvídate de eso –interrumpe Tania que aparece a nuestras espaldas-, lo increíble es que periódicos serios tengan la osadía de publicarlo.
Tania sonríe maliciosamente y logra llamar la atención de dos o tres ex compañeros que se unen a la plática. Tania me dice que soy un criticón. Que sólo vengo a Mérida a criticar las obras de arte que hay en el Paseo de Montejo y a burlarme de los políticos y de la pobre de mi mamá y del digno oficio de modelo que ejerce mi hermana. Tania afirma (y no carecen de verdad sus palabras) que en realidad a mi no me pagan por escribir sino por criticar.
-Pues a mí ya me dio curiosidad leerte –dice Paula-. Aunque en realidad desde la prepa no leo nada.
Le digo a Paula, por favor, que este domingo compre el periódico Milenio, más que para saciar su curiosidad, para ayudar a un amigo, cuyos editores están tentados a despedirme ya que nadie lee mi columna.
-¿Publicas en Milenio? –pregunta Rogelio bastante impresionado.
-Milenio Novedades –dice Tania.
-Ah –exclama desilusionado Rogelio.
-Pero no te desilusiones –dice Tania mirando a Rogelio y a Paula- compren el periódico mañana y ya verán cómo nuestro amigo Rodrigo hace una crónica criticándonos a todos nosotros.
-¿En verdad escribirás sobre nosotros? –pregunta emocionada Paula.
-No podría no hacerlo –respondo.
Pido otro vodka y brindo en silencio por todos los amigos que no volveré a ver nunca más. Dudo que vuelvan a invitarme a la próxima fiesta de generación.

Ahora me gustaría platicar un poquito acerca de educación: muchos padres, tíos, primos, amigos, etc. creen que la educación es algo que solamente cae en la escuela, y hoy, más que nunca, no podemos dejar este rubro en manos de “instituciones” como la SEP, SEC o SNTE y muchos menos creer que basta con dinero para solucionar el grave bache que viene en la educación. Les dejo este pensamiento personal y como siempre, ahí están los comentarios para cualquier cosa.
En este tiempo que he estado fuera, tuve la oportunidad de convivir y ver la situación actual de las escuelas primarias y secundarias del país, claro, no todas, sin embargo si con varias por lo que les externo un “pequeño” pensamiento de mis experiencias.
Primero: tomemos algo de teoría: México ocupa actualmente el penúltimo lugar en la OCDE (estábamos en último, pero por ahí hay una “gran” mejora http://www.eluniversal.com.mx/notas/465408.html)
Segundo: el PIB que destinamos para Educación es uno de los más altos del mundo, es decir, 8% de nuestro Producto Interno Bruto (PIB) es destinado a educación, eso equivale a miles de millones de pesos (les prometo traer las cifras exactas después), pero el PIB per cápita es menor que a varios de América Latina, esto debido a que mucho del presupuesto se destina a gastos “secundarios” (llámese principalmente sindicato), sin embargo, seguimos destinando muchísimo dinero a eduación, obteniendo muy pobres resultados. Esto en una comparación regional (principalmente América Latina) nos lleva a que nuestra educación básica y secundaria es buena (en ciudades, porque en poblados y zonas alejadas la cobertura es deficiente o pésima) pero nuestros niveles medio superior y superior dejan mucho que desear, ello debido a las deficientes bases que dejan los niveles básico y superior (http://www.observatorio.org/comunicados/comun060.html)
Tercero: La cobertura en las ciudades del país para niveles básico y secundario es muy buena, con cobertura de hasta 3 o 4 escuelas por bloque de ciudad, sin embargo para las zonas de la sierra y zonas aledañas es deficiente, con casos donde la escuela más cercana está a más de 25 o 30 km, muchas veces obligando a nuestros infantes a que sea casi imposible su ingreso al ciclo escolar.
Después de este trasfondo, podemos ver que a pesar que invertimos MUCHÍSIMO en educación, sólo se reflaja en los niveles de primaria y secundaria, con porcentajes de la población del 80% cubierta en ello, pero a partir del nivel medio superior baja hasta llegar al 17%. Sin embargo, desgraciadamente, no para ahí.
Como les mencioné, tuve la oportunidad de ver varios centros escolares, donde pude percatarme de varias deficiencias educativas en los docentes, diría el famoso dicho, empezemos por el principio:
- El docente sigue planes educativos de hace más de 20 años, es decir, apela mucho a técnicas de educación para aprendizaje memorístico ¿Esto que quiere decir? Simple, se sigue creyendo que a través de la repetición continua de un mismo elemento, el infante “lo aprenderá”, pero es una noticia de más de 60 años que la repetición continua sólo funciona para la memoria de corto plazo, más no para el de largo, esto que quiere decir que nuestros infantes aprenden “para el exámen”, más los elementos, fórmulas y vocabularios necesarios para posteriores niveles no quedarán en su memoria de largo plazo. ¿Cómo podemos reconocer este tipo de aprendizaje? Fácil, cuando el docente utiliza elementos como “repitan después de mi” o “copien lo que está puesto en el pizarrón” o “lean de la página X a la página Y”, todos estas son técnicas de aprendizaje memorístico.
- El aprendizaje significativo sigue siendo desconocido para cerca de un 60% del plantel docente del país. Dícese del aprendizaje significativo aquel donde el alumno, a través de distintas prácticas, logra mantener los elementos de enseñanza en su memoria de largo plazo, así como estimular sus procesos cognitivos y motrices (oseáse, aprende para siempre y estimulamos que use la razón). Tales prácticas incluyen los mapas mentales, los organigramas y los ejercicios, que a la fecha son desconocidos como prácticas para muchos “profesores”.
- El personal docente no suele actualizarse, y cuando lo hace es a través de los TGA (Tallere de actualización para maestros) donde el docente toma el papel de alumno y hace todo, menos trabajar, para el docente los TGA no son más que unas “vacaciones encerradas”.
Existen más puntos, pero todo se resume en estos 3.
Por tanto, para la antaña pregunta ¿Con más dinero se soluciona nuestro problema? NO.
Primero tomemos al docente: Muchos “profesores” ven al alumno como una herramienta de trabajo, es decir, sólo importa para los estadísticas, pero no ven ahí un ser humano. El alumno responde a esto y suele “valerle madre” las clases porque sabe, o siente, que el “le vale madre” al profesor. Ocupamos enseñar a nuestros docentes que no están trabajando con máquinas, sino con humanos.
Segundo: Olvidemos el aprendizaje memorístico y optemos por el significativo. Aunque ya existen nuevas deficiones para el aprendizaje significativo, en realidad todo se resume a estimular el uso de lógica y razón en el alumno, así como siempre optar por su memoria a largo plazo y no al corto.
Tercero: La educación no finaliza en el timbre. Podemos hacer mucho como padres, hermanos, tíos o primos por nuestros alumnos. Claro, no disponemos de todo el tiempo, pero bastan unos minutos diario con técnicas de aprendizaje significatico como el elaborar un mapa de la actual unidad que ven o hacer un organigrama de las unidades que han visto para estimular la enseñanza en nuestros infantes. Realmente no toma mucho tiempo y si demostramos interés por el infante, éste suele responder con interés por su aprendizaje.
No señores, la solución no está en el dinero, está en un cambio de mentalidad en el docente y en nosotros, pero, en lo que la SNTE y la SEP se dan cuenta que su aprendizaje memorístico no sirve pero más que para 3 cosas (para nada, para nada y para nada) aprovechemos el tiempo y dediquemos unos minutos diario a nuestros infantes, no es muy difícil.
El mensaje es clarísimo, sirve la “educación” como una de tantas invitaciones más a que los pobres y en general la población se movilice a centros urbanos que conlleva una serie de implcaciones sociales y de cultura sobre todo que redituan en el consumismo.
Es en los centros urbanos donde el estilo de vida está marcado por el consumismo y por un estilo de vida de mas “progreso” traduciendose siempre dicho “progrso” en consumir más y más articulos, bienes, y servicios que, en algunas ocasiones lejos de colabrar para la causa humana solo destruyen de a poco las relaciones y los tejidos sociales esto sin contar con los costes para el planeta en términos de deterioro ecológico y ambiental.
Y todo para qué? (como decía la cancion) para al final no salgan de las escuelas personas capaces de controlar su destino profesional si no más bien personas sumisas y listas para ser explotadas en la industria ah! y(muy importante) consumidores de campeonato.
Mi hija tiene un maestro que se la pasa diciendo entre otras cosas que México se debería pronunciar “Mecsico” por aquello de la “x” y no “Méjico” o “Oacsaca” en lugar de “Oajaca”, pero cuando en un “recado” que mandó a los papás escribió “hiba” y los niños, sus propios alumnos le dijeron que era sin “h” se enojó.
A para calidad de “profesores” que tenemos.
Y a todo lo que se ha dicho agregale que se la pasan en plantones y paros y que mas del 30% de los dias efectivos de escuela, no dan clases por lo mismo.
saludos
Una de las mejores formas de ver que dicho modelo no funciona es de hecho, darse una vuelta por las instituciones de educacion superior, estoy en 8° semestre y tengo compañeros que no saben hacer operaciones con fracciones y apenas saben leer, yo mismo no recuerdo como se sacan las raices cuadradas ni como se balancean ecuaciones quimicas.
Estoy 100% de acuerdo con lo que dice black wings, todo el dinero invertido no sirve de nada si no se usa en realmente mejorar la educacion que se le da a los niños, pero tambien los padres (o tios en mi caso) tenemos mucho que hacer fuera de los salones.
“necesitamos tomar en cuenta más puntos, tales como:
- Cambio en el plan educativo, dejando atrás los métodos memorísticos y tomar los significativos (paráfrisis, analogías, palabras clave, juego de rimas, mapas mentales, etc.)
- Cambio en la prioridad del docente: lo importante no es el sindicato, sino el estudiante.
- Apertura de mayores centros escolares en zonas suburbanas y rurales, ahí el sobrecupo es impresionante, llegando incluso a 35 estudiantes por aula, algo que ningún docente puede manejar.
- Cambio en la mentalidad de la sociedad de padres de familia: abordar los aspectos del programa y plan educativo y no sólo trivializar por aspectos como la tiendita escolar o la fachada de la escuela
- Mayor interes familiar por el avance del hijo(a): de nada sirve pagar una escuela privada, por ejemplo, si el niño(a) no tiene un respaldo familiar que lo ayude en su diario aprendizaje (el propio Piaget lo había dicho: el mayor aprendizaje está en la casa)”.
Me permito agregar:
-Sistemas efectivos de evaluación a los docentes con base en el desempeño de los estudiantes.
-Control y seguimiento de casos en nivel de planteles educativos, distritos escolares, municipios y estados.
-Apertura y divulgación de los programas de estudio.
-El civismo y la historia como materias obligatorias desde preescolar. Si reaprendemos a ser sociedad desde el kínder, entonces muy posiblemente dentro de 3 0 4 décadas nos comportemos mejor como sociedad. En cuanto a la historia, bueno es de elemental sentido común; pueblo sin historia no es pueblo.
Al resto de la Comunidad. Salud.
Con los pelos de la burra en la mano.
La mañana de hoy, caminaba por el primer cuadro de la ciudad presuroso a mi trabajo, cuando en una esquina, una portada de un diario, llamo poderosamente mi atención, pues publicó en primera plana “Advierten de drogas LSD en escuelas de Yucatán”.
Recordé un mail que me re enviaron hace un par de semanas, en el que supuestamente la Procuraduría General de la Republica recomendaba al lector ser extremadamente cuidadoso con las golosinas y estampitas que los niños compraban.
Me llamo la atención, pues hace un par de años ya me había llegado el mismo mail, lo único que cambio fue que ahora era “oficial”. (Logotipos que cualquiera en Internet puede copiar y pegar)
Tengo mis dudas:
En ese mensaje como en el anterior, hacen referencia a que las estampitas o timbres, siguen siendo de personajes como Bart Simpson, Superman, mariposas, payasos y otros personajes de Disney.
Puedo estar equivocado, pero los niños de ahora están más interesados en Naruto, Ben 10, los Padrinos Mágicos, Bob Esponja, Avatar, entre otros personajes.
La droga a la que hace mención es un psicotrópico que era muy popular a finales de los sesentas, utilizado en su mayoría por los hippies. Actualmente los psicotrópicos más populares son las anfetaminas y las metanfetaminas.
Si tan importante y tan real es el peligro, ya hubiese escuchado a Doriga, o a cualquier otro comunicador de medios masivos a nivel nacional dar la nota.
NO he visto por ninguna parte, que haya detenidos por estos casos, ni un reporte en algún hospital con casos de niños intoxicados por estas causas.
Las drogas más populares son: la marihuana, la cocaína, y la heroína. Además de los psicotrópicos antes mencionados.
No me imagino donde esta el negocio para un narcotraficante, en este caso, viéndolo por donde sea, no hay negocio.
Hace un par de días, tuvimos un caso, en donde se acusaron a unas personas de ser integrantes de los zetas. Ya sabemos en que paró. Cuando lo leí, no me podía imaginar que uno siendo sicario, estaría hacinado, en una casa humilde junto a muchas personas, sin los lujos y la tecnología a las que tienen acceso Es de sentido común, tan simple como eso.
Esto en si fue un error de la policía y no un error editorial.
No me parece justo, y lo ultimo que necesitamos los meridanos, es este tipo de noticias, que lo único que provocan es pánico e histeria en la población. En ese aspecto ya tenemos suficiente, y lo que deseamos es regresar a nuestra cotidiana y pacifica manera de vivir.
Hacer querer valido un mito como este, es el equivalente al chupacabras en su tiempo, o al mito de que ciertos billetes tenían cocaína.
Para dar este tipo de información, hay que tener los pelos de la burra en la mano, en caso contrario, es mejor no hacerlo.
Deseo estar equivocado y que con fundamentos fuertes y verdaderos me refuten esta teoría, pues no quiero creer, que algunos medios solamente les interesa el tiraje de sus ventas, sin importar el daño que puedan causar.

La directora Eidy (sic) Herrera muestra el documento emitido por la PGR en la que se advierte a los padres de familia del riesgo de sus hijo. ( Amílcar Rodríguez/SIPSE)



Los Grilleros